Apuntes Relativos de ABISMAR

ABISMAR continua la estela de la colección anterior, ABISAL

En mi constante anhelo por recrear nuevas naturalezas, me sumerjo más aun en un estadio

de azules que nadan entre plantas inacabadas que parecen flotar en un escenario de azul oscuro

que recuerda a la noche.

Me pregunto como he venido a tender mis cuadros en este manto azul.

Quizás sea el anhelo por detener el frenesí de nuestro acontecer diario,

Quizás es la voluntad de silencio y quietud,

De encuentro e introspección,

La voluntad de reflexionar y fraguar la creación de mis piezas en este escenario de colores

sumergidos.

El mundo abisal siempre me ha fascinado, los métodos de supervivencia que existen a esas

latitudes.

Me sorprende la grandeza creativa de la naturaleza para generar esas fluorescencias y esas

formas de vida tan bizarras. Una obra maestra, sin duda. Como hipnótica me declino caprichosa a

transportar esta atmósfera a mis junglas.

Quizás mi leitmotiv se repita: las plantas y más plantas que llaman a proclamarse, a buscar más

espacios entre nosotros y hacerse notar. a manifestar en el aire sus bondades, y como esporas se

diluya su reclamo. Siento que la urbe no las desea, con cara de desatendidas y menospreciadas.

Se resignan a dejarlas como meros objetos de decoración.

De ahi que me haya querido detener, apagar la luz y entrar en mi patio. o mi trinchera, en silencio,

quieta, donde me espera una silla y quizás solo se escuchen el roce de las hojas entre ellas o

cuando paseo mi mano en su cuidado. Provocar un escenario de nada, para que desde ahí,

comience todo.

Me adentro pues en la voluntad de convertir todo mi arsenal de naturalezas, en un escenario de

azules acuosos, nocturnos, fríos y evocadores , rescatando los colores que allá abajo se suceden,

donde la vida se hace notar en destellos fluorescentes, líneas fugaces y atisbos de hojas que

vapulean.

Continua la frondosidad y la tendencia a lo barroco, pues es el impulso que respiro y al cual

tiendo de manera involuntaria.Volver al vergel y vivir todos en él. Redescubrir los infinitos

beneficios que nos regalan sin querer. Tener una vida natural más cerca, todo más verde. más

enredado. Nada tan ordenado.

Azul es también la noche, donde predomina el silencio. Aquí me recreo al cerrar los ojos y

volverlos abrir. en ese momento los ojos se dilatan, y se afilan los sentidos. suena una música

rítmica. Suena el agua, crujientes aleteos de hojas y un respirar de algo natural.

Abismar, como verbo de abisal, viene a significar quedarse pasmado, sin palabra,atónito,

ojiplático, absorto ante un pensamiento que nos inunda, o ante un escenario apabullante,

desconcertante o sencillamente bello.

Es un verbo inusual, pero que encuentro idoneo, al hilo de mi contexto abismal. En defintiiva,

elegido, para invitar al espectador a reflexionar sobre la relación que tejemos con la tierra, con las

plantas,hacia donde tendemos tan frenéticamente, y porque no tendemos a la excelencia con

nuestro medio como lo hacemos con la tecnologia. Bañarnos de conciencia y visualizar el

esquema de nuestro devenir diario se me antoja necesario, cuidar nuestro entorno como nuestro

interior y dejar de regalar desaires a la naturaleza , y porqué no, invitar a la pausa de contemplar

más un cielo abierto que un libro abierto.

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